El humorismo
Humor con:
"El humorismo podemos definirlo como la chispita que mueve muchísimos músculos que no nos permiten envejecer" (De lo aprendido en el libro de la vida).
Un diccionario definiría el humorismo como una manifestación del lado divertido de las cosas, y, al arte de realizarlo como la actividad profesional enfocada a divertir y hacer reir al público.
Un concepto más serio involucra el hecho de que el humorismo ha sido a lo largo de la historia un punto bien importante en la vida cotidiana de las personas. Es la gracia que se encuentra escondida en la seriedad. El arte de hacer sonreir la tristeza que llevas en un momento determinado.
Una excelente entrevista que me he tomado la libertad de publicar en el blog para que pasen un momento divertido. La misma está hecha con la sana diversión que caracteriza a nuestros venezolanos y por un gran comediante como lo es Laureano Márquez, a quien he conocido en persona y del que podría decir: "es muy buena gente, jejejeje"
Entrevista a Laureano Márquez...
¿No está conforme con lo que está pasando en Venezuela?
Al contrario, lo estoy. En los países desarrollados se sufre, aquí no. Allá todo se lo toman con angustia, en serio, hasta las caricaturas. En cambio, nuestras inconsistencias e incoherencias son parte de nuestra identidad. Aquí uno sale en la mañana de su casa y no sabe si va a volver en la noche.
Allá un esposo le dice a su mujer: "See you to night". Aquí, en cambio, puesto que no sabemos si el hampa nos dejará volver, vemos a nuestra esposa con amor, antes de despedirnos de ella en la mañana le decimos, con la vista clavada en sus ojos: "Te quiero, mi reina". Aquí tenemos que ser creativos para sobrevivir.
Cuando llegan las 10 de la mañana un venezolano ya ha mentado madre 500 veces y eso te da adrenalina. A uno le dan el pasaporte con errores y tu lo agradeces: "Por lo menos me lo dieron". Así que usted no sufre de estrés. Para nada. Estrés lo sufre un francés, que entra a su trabajo a las 8 de la mañana y se levanta faltando 7 minutos para las 8. Como no se bañan, están en la parada a 5 para las 8 y un minuto después pasa puntualmente un autobús, que está pasando a la misma hora como hace por lo menos 200 años, desde que había carretas.
Entra a su oficina y la encuentra limpia, con los aires acondicionados funcionando, con el comedor abierto, con diferentes dietas para todos los gustos. Si le pasa algo, lo llevan a un hospital que funciona. Y cuando envejecen lo llevan a un geriátrico instalado en un antiguo monasterio románico, desde el cual se ven los atardeceres con sus 128 tonos de anaranjados difusos en degradé, lo cual induce a un estado místico. ¿Y cómo mueren? Suicidándose. Sufren un estrés que llaman positivo: se estresan porque no tienen estrés. Acabo de ver las estadísticas de Bélgica y su primera causa de muerte es el suicidio. *"¡Belga!" dije yo, cuando me enteré.
Aquí, en cambio - nadie se suicida-. Claro, aquí nadie quiere perderse el final de esta vaina. Como Pinky y Cerebro: "Nuestra creatividad nos hará dueños del mundo", Se solaza Laureano Márquez, avizorando ese día futuro en que nuestra proverbial viveza tome el mando, de todas las palancas del poder universal, tal como lo aspiran los famosos personajes de la comiquita. "Tenemos todo a nuestro favor" analiza él.
"Para un inglés, un semáforo es algo simple. El rojo significa "stop" y el verde "go". Ellos pueden ver que por la vía contraria viene un tren a 380 kilómetros por hora, pero si la luz está en verde, ellos pasan confiados en que el tren se parará. Ellos no ven el entorno, sólo ven la señal. Allá nadie mira a nadie.
Aquí en Venezuela no. Uno no ve la señal sino el entorno. Aquí vemos directo a la cara del tipo que está tras el volante del carro al otro lado del semáforo en rojo, nos introducimos en las intenciones de su alma y llegamos a la conclusión: Ese "c... de m..." se la va a comer. Y entonces los dos nos comemos la luz.
Cuando un inglés dice que te verá a las 8 o´clock es a las 8 en punto. Aquí en este país no, aquí tenemos una puntualidad virtual. "Vamos a vernos a golpe de 9", dice uno y el otro ya sabe que eso incluye un lapso entre las 8 y un minuto y las 9 y 59. La puntualidad del inglés es algo de gente enferma.
Normales somos nosotros. Tenemos que comprender esto para lograr grandes éxitos históricos. Aquí somos desobedientes frente a la ley, somos contradictorios. Pero todo esto existe… en medio de un gran fervor por la vida. Porque cuando la gente es feliz, como nosotros, lo demás viene por añadidura".
¿No está conforme con lo que está pasando en Venezuela?
Al contrario, lo estoy. En los países desarrollados se sufre, aquí no. Allá todo se lo toman con angustia, en serio, hasta las caricaturas. En cambio, nuestras inconsistencias e incoherencias son parte de nuestra identidad. Aquí uno sale en la mañana de su casa y no sabe si va a volver en la noche.
Allá un esposo le dice a su mujer: "See you to night". Aquí, en cambio, puesto que no sabemos si el hampa nos dejará volver, vemos a nuestra esposa con amor, antes de despedirnos de ella en la mañana le decimos, con la vista clavada en sus ojos: "Te quiero, mi reina". Aquí tenemos que ser creativos para sobrevivir.
Cuando llegan las 10 de la mañana un venezolano ya ha mentado madre 500 veces y eso te da adrenalina. A uno le dan el pasaporte con errores y tu lo agradeces: "Por lo menos me lo dieron". Así que usted no sufre de estrés. Para nada. Estrés lo sufre un francés, que entra a su trabajo a las 8 de la mañana y se levanta faltando 7 minutos para las 8. Como no se bañan, están en la parada a 5 para las 8 y un minuto después pasa puntualmente un autobús, que está pasando a la misma hora como hace por lo menos 200 años, desde que había carretas.
Entra a su oficina y la encuentra limpia, con los aires acondicionados funcionando, con el comedor abierto, con diferentes dietas para todos los gustos. Si le pasa algo, lo llevan a un hospital que funciona. Y cuando envejecen lo llevan a un geriátrico instalado en un antiguo monasterio románico, desde el cual se ven los atardeceres con sus 128 tonos de anaranjados difusos en degradé, lo cual induce a un estado místico. ¿Y cómo mueren? Suicidándose. Sufren un estrés que llaman positivo: se estresan porque no tienen estrés. Acabo de ver las estadísticas de Bélgica y su primera causa de muerte es el suicidio. *"¡Belga!" dije yo, cuando me enteré.
Aquí, en cambio - nadie se suicida-. Claro, aquí nadie quiere perderse el final de esta vaina. Como Pinky y Cerebro: "Nuestra creatividad nos hará dueños del mundo", Se solaza Laureano Márquez, avizorando ese día futuro en que nuestra proverbial viveza tome el mando, de todas las palancas del poder universal, tal como lo aspiran los famosos personajes de la comiquita. "Tenemos todo a nuestro favor" analiza él.
"Para un inglés, un semáforo es algo simple. El rojo significa "stop" y el verde "go". Ellos pueden ver que por la vía contraria viene un tren a 380 kilómetros por hora, pero si la luz está en verde, ellos pasan confiados en que el tren se parará. Ellos no ven el entorno, sólo ven la señal. Allá nadie mira a nadie.
Aquí en Venezuela no. Uno no ve la señal sino el entorno. Aquí vemos directo a la cara del tipo que está tras el volante del carro al otro lado del semáforo en rojo, nos introducimos en las intenciones de su alma y llegamos a la conclusión: Ese "c... de m..." se la va a comer. Y entonces los dos nos comemos la luz.
Cuando un inglés dice que te verá a las 8 o´clock es a las 8 en punto. Aquí en este país no, aquí tenemos una puntualidad virtual. "Vamos a vernos a golpe de 9", dice uno y el otro ya sabe que eso incluye un lapso entre las 8 y un minuto y las 9 y 59. La puntualidad del inglés es algo de gente enferma.
Normales somos nosotros. Tenemos que comprender esto para lograr grandes éxitos históricos. Aquí somos desobedientes frente a la ley, somos contradictorios. Pero todo esto existe… en medio de un gran fervor por la vida. Porque cuando la gente es feliz, como nosotros, lo demás viene por añadidura".
0 comentarios